Bajar de peso: 5 buenos consejos

Para bajar de peso lo mejor es pasar de las dietas llamadas “milagro”, sus resultados son más que dudosos para la salud y suelen tener un enorme efecto rebote, es decir, una vez abandonada la dieta se tiene tendencia a recuperar el peso anterior e, incluso, incrementarlo.

En este artículo tienes 5 buenos consejos para bajar de peso sin someterte al dictado de las dietas. Es la mejor forma de adelgazar de forma segura y sin recuperar el peso una vez que has terminado.

No obstante también tiene sus desventajas. Es una forma de perder peso lenta.

Si quieres bajar de peso rápido es mejor que hagas una dieta. Si el tiempo no corre en tu contra, procura, simplemente, seguir estos consejos.

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Bajar de peso: un puñado de buenos consejos

1. Come verduras durante toda una semana.

Si dedicas una semana entera a comer verduras como plato principal y no tomar grasas, tienes asegurado la bajada de, de entre 1 kilo a 2 kilos a la semana. La verdura es rica en minerales y vitaminas así como en fibra lo que la convierte en el alimento perfecto para acompañar una dieta.

2. Haz ejercicio

Si quemas 500 calorías más de las que ingieres todos los días durante una semana, puedes perder 2 kilos a la semana.

Si lo combinas con el consejo de comer verdura como plato principal y no comer grasas, los 2 kilos están asegurados.
Si quieres perder peso aún más rápido, tendrás que comer menos y hacer más ejercicio.

Mi consejo es hacer una hora de ejercicio diario, pero si te parece demasiado empieza haciendo sesiones más cortas. Ve alargándolas a medida que te sientas más en forma.
Por ejemplo, si se toman entre 1.000 a 1.200 calorías al día y haces ejercicio durante una hora al día, podrías perder 2 a 2,5 kilos en la primera semana. Incluso más, si pesas más de 100 kilos.

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3. Reduce la sal y los almidones

El arroz y los hidratos de carbono suelen llevar almidón. Si los eliminas o reduces de tu alimentación diaria,  seguro que bajas rápido de peso. Las razones son:

  1. Al reducir los almidones consigues reducir el sodio y evitar la retención de líquidos, lo cual es un problema que suelen tener muchas personas: la retención de líquidos, que les impide adelgazar rápido.
  2. Al reducir el almidón lo primero que se pierde es líquido, no grasas, pero es un comienzo. Puedes llegar a perder 2 kilos y medio rápidamente.

4. Duerme lo suficiente

Dormir es fundamental tanto para adelgazar como para mantenerse en el peso. Durante la noche se metabolizan los alimentos y el cuerpo descansa.

En el caso de no dormir lo suficiente el cuerpo produce 2 hormonas: el cortisol, la hormona del estrés, y la grelina. Ambas provocan que nos levantemos con mucho hambre. La razón es que el cuerpo interpreta que estamos en una situación de peligro y da órdenes al cerebro para alimentarnos ante esta situación de estrés.

5. No pases hambre: come 5 veces al día

Comer 5 comidas al día, cada 4 horas es la mejor manera de evitar el hambre y de tener acelerado el metabolismo.

Eso sí, debes comer pequeñas cantidades, pues de lo contrario te pasas del aporte calórico que necesitas diariamente.

De esta manera, además, tu estomago no se queja y te resultará más difícil comer cosas que no te convienen.

Es la manera que tienen muchos deportistas de mantenerse en su peso e incluso adelgazar.

Una buena idea es tomar alimentos saciantes como la avena, el aguacate, las legumbres, etc.

Aceite de oliva y sus beneficios

Hablar de aceite de oliva significa hacerlo de un tipo de aceite de uso alimenticio, por cuyas propiedades cada vez se le añaden más usos, entre ellos los cosméticos.

Se obtiene de las aceitunas. Es, por tanto, un aceite de origen vegetal y es la base de la dieta mediterránea.

Junto con el trigo y la vid, forma parte de la tríada de oro de las plantaciones de la cuenca del Mediterráneo, en especial España, Italia y Grecia.

La aceituna, origen del aceite de oliva

Beneficios del aceite de oliva para la salud

Es bien conocido el efecto benefactor del aceite de oliva en todo lo que se refiere a la circulación sanguínea. Funciona como un lubricante que favorece su fluir por las venas.

Gran parte de los efectos positivos de este producto se derivan, precisamente, de esta propiedad, aunque hay muchos más.

Veamos algunos ejemplos:

–       El aceite de oliva es favorecedor del sistema digestivo.

Al reducir una digestión ácida ayuda a proteger el estómago y los intestinos. Además, su efecto beneficioso en todo el proceso digestivo redunda en una mejor absorción nutricional y en una regulación de las funciones defecativas.

–       Es un aliado del sistema óseo

Es un buen catalizador de los minerales de los que se alimentan los huesos con lo que favorece propiedades tan necesarias como su dureza y crecimiento.
Además ayuda a evitar la pérdida de calcio, tan nociva en las personas mayores.

–       El aceite de oliva es un buen atioxidante.

Es decir, evita la oxidación celular, su envejecimiento. Esto es debido a su contenido en agentes fenolíticos

–       Mejora la fluidez de la sangre y hace disminuir el colesterol “malo”.

Aumenta el colesterol HDL y ataca el LDL con lo que permite la vasodilatación de los conductos  y, por tanto, una buena circulación sanguínea y, en consecuencia, una bajada de la presión arterial.

–       Por su origen vegetal y por ser un tipo de grasa monoinsaturada, es un gran aliado en dietas de adelgazamiento.

Las grasas saturadas y aquellas de origen animal están relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.

El aceite de oliva favorece la longevidad

Por todos estos ejemplos, podemos decir que el aceite de oliva es un verdadero elixir de juventud.

Su efecto directo sobre las complicaciones coronarias, sobre la fluidez del torrente sanguíneo, la oxidación, el desgaste óseo y sobre la evolución de varios tipos de cáncer, le hacen valedor de ese título.

No olvidemos la alimentación basada en grasas saturadas de origen animal está siendo cada vez más relacionada con la aparición de cánceres como el de mama